Mayo 15th, 2008
Historia de terror de Tucuman
Carlos Barrojo nos mandó esta historia de miedo ocurrida en Tucuman, Argentina muy interesante. El que quiera compartir alguna esta invitado a mandarnos la tuya a nuestro correo: losnaguales@gmail.com.
Hola papá, ¿como andas?, espero que de mil. Mira, estoy solo en mi casa y con miedo porque te voy a contar una historia que no es nada graciosa, cada vez que me acuerdo se me pone la piel quirquincho.
Hace tres meses falleció mi abuela.
Un día yo estaba en la cocina de mi casa y a tres metros de la cocina queda la pieza de mi abuela y cuando vos abrís la heladera y pones la pava etc., lo que hagas siempre miras hacia la pieza y después de 2 o 3 días de que falleció mi abuela empezaron a pasar cosas inexplicables. Por ejemplo a una imagen de San Expedito se le corto el cuello y se le caía la cabeza y ni pegándolo se le quedaba allí. Poniéndole lo que le pongas se caía, pero en lo que realidad te quiero contar es que ella tiene un ropero y la manija de la puerta de su ropero colgaba una cadena de mas o menos 1 metro de largo y cuando la abría se escuchaba el roce de la misma y como chocaba la cadena al abrir la puerta.
Un día a la noche me fui a tomar agua y sentí un ruido en el fondo,; yo estaba en la cocina que tiene una ventana que da hacia el fondo y yo mire y vi a alguien vestido de blanco, parecía una mujer con algo parecido a una mortaja.
Era como si alguien pisara ramas secas y me asusté muchísimo… con decirte que se me dieron vuelta los ojos del miedo y como a los dos segundos después de ver como desaparecía esta aparición escuché lo mismo, pero en la pieza de mi abuela y me quede duro, congelado del miedo.
Te imaginarás que fui a buscar agua y solo encontré algo que cuando lo vi no lo podía creer… te lo juro fue algo horrible, al escucharlo me quede duro por unos segundos y sin mirar atrás me fui a dormir cosa que no pude hacer, y en el silencio escuche como los perros lloraban lastimeramente. No tuve mas remedio que ir a ver que lo que pasaba y con el miedo goteando de mi cara me fui a ver. No había nada, pero los perros miraban hacia la puerta de la pieza de mi abuela y lloraban.
Luego vino mi hermano mayor de trabajar, me preguntó que pasaba y le dije lo que sucedió. Yo pensaba que no me iba a creer… pero al contarle vi la expresión en su rostro. Era como si él supiera algo más. Me dijo sin preguntarle que el había escuchado lo mismo y había visto cosas raras, con decirte que la noche anterior él estaba durmiendo y yo estaba con insomnio. Pasé 3 noches sin dormir.
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