Historia de terror: El perro fantasmal

Hola a todos, les presento esta vez una historia de miedo protagonizada por un perro misterioso.

Hace tres años un chico llamado Hugo, que era un compañero de la escuela, me invitó a su casa un viernes para escuchar música y molestar un poco ya que su mamá iba a estar fuera de casa ese día.

Al llegar me invitó una gaseosa y facturas nos pusimos a comer en la puerta. Mientras conversábamos se nos acercó un perro muy flaco de color blanco. Hugo supuso que tenía hambre y le dio la mitad de una factura. El perro comió, pero lo raro fue que el perro nunca se fue y estuvo acostado todo el día en la puerta de su casa.

Cuando se hizo tarde, como a las 3 de la mañana, nos fuimos a dormir a su pieza. Miramos televisión hasta tarde y me dio ganas de fumar, pero como no podía hacerlo dentro porque su mamá se iba a dar cuenta, tuve que asomar la cara por la ventana para que el humo se vaya afuera de la pieza. Al sacar la cabeza me llamó la atención que el perro blanco seguía esperando en la puerta de su casa y le dije a mi amigo que el perro seguía ahí y que sería mejor correrlo antes que se le haga costumbre quedarse allí. Sin perder tiempo Hugo se levantó y me dijo que lo acompañara hasta la puerta para correr al perro ya que su madre se enojaría con nosotros si lo viese ya que a ella no le agradaban los canes.

Salimos a la puerta pero el perro no se iba a pesar que le gritamos y no tuve otra opción que pegarle con una naranja. Le pegué con tanta fuerza que le partí la naranja en la cabeza pero lo que me paralizó fue que el perro me miró como para enfrentarme; pero no ladró ni gruñó, solo se fue mirándonos a los dos.

Luego de que el perro se fuera nos fuimos a la pieza a seguir viendo tele y nos pusimos a conversar sin darle importancia al animal, pero de pronto escuchamos un ruido en la puerta de calle de la casa de mi amigo. Nos miramos como pensando que alguien intentaba entrar para robar o algo parecido. Yo me asomé a la ventana, miré a la puerta y nada… no había nada. Al instante sentimos un ruido, pero esta vez en la escalera y yo me paralicé del miedo. No nos animábamos a salir de la pieza porque teníamos muchísimo miedo, pero luego de unos minutos dejamos de escuchar los ruidos y de alguna forma logramos dormirnos.
Luego de un rato Hugo me despertó. Estaba muy alterado y asustado. Me dijo que el perro estaba en la casa y yo le dije que lo saque y que le pegue para que no vuelva a entrar, pero me miró a los ojos con mucho espanto y me repitió: “el perro entró… pero no lo veo”. Al principio yo creí que me estaba mintiendo, pero al ver los ojos y el miedo que tenía me lo tome muy en serio.

Perro infernal


Le dije que hiciera silencio para ver si lográbamos escuchar algo. Entonces escuchamos las uñas del perro, ese que hacen con las uñas al caminar cuando raspan las uñas sobre el piso. A mi me entró un miedo paralizante. La verdad nunca sentí tanto miedo.

Yo no quería escuchar nada, solo dormir, pero era inevitable ya que el perro empezó a raspar la puerta de la pieza y además se sentía como el perro respiraba. Le dije a Hugo que nos paremos y abramos la puerta; exactamente eso hicimos.

Al abrir la puerta vimos al perro que tenía unos ojos de color brilloso pero estaba alejado, muy alejado de la puerta. Al mirar esa criatura cerramos la puerta y nos tapamos con 30 colchas del miedo, pero ni aun así logramos sacarnos el miedo porque sentíamos a este animal gruñir en dirección de la pieza donde estábamos nosotros.

Así que mi amigo recordó algo que yo le dije hace un tiempo. Alguna vez me dijeron que cuando vea alguna aparición solamente la insultara y se iría. Eso hicimos los dos al unísono. Luego de gritar muchos insultos nos tranquilizamos y ya no escuchamos nada más en toda la noche. Parecía que por fin se había ido.

Al otro día la madre de Hugo regresó después de pasar todo el viernes en Tafí del Valle (ciudad de la provincia de Tucumán, Argentina). La madre le trajo unos regalos y comida de Tafí y mientras estábamos comiendo contó algo que nos llamó mucho la atención. Mientras estaba manejando por la ruta sin querer atropelló a un perro blanco que se le cruzo por el camino de repente. Ella dijo que lo levantó y que el animal traía en su hocico un hueso y que ella lo tiró hacia un descampado y dejó al animal al costado de la ruta. Lo extraño fue que también dijo que mientras venía a casa sintió la presencia del animal durante todo el camino.

Te imaginaras el miedo que sentí en ese momento y pensé por un momento como suceden cosas que uno no puede explicar porque realmente no hay una explicación coherente. La verdad uno no cree hasta que te pasa…

Soy Carlos Barrojo y espero que les haya gustado la historia… ya te mandaré muchas más.

Un saludo a todos y un abrazo a la banda del pan dulce.

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  • This entry was posted on Monday, June 9th, 2008 at 8.15 pm and is filed under Historias de Fantasmas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

    One Response to “Historia de terror: El perro fantasmal”

    1. pablo Says:

      que idiotas la verdad no sean pendejos

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