Quiromancia: quirología sexual
Un tema que puede ser apasionante es la quirología, el arte de leer la fortuna en las líneas, montes, dedos y demás características de las manos. Ahora comenzaré a explicar ciertas características que se pueden encontrar en los dedos.
Los dedos de la mano ofrecen una riquísima información concreta acerca de nuestra personalidad sexual y de las principales vías de expresión sexual. De hecho, algunos quirólogos opinan que los dedos pueden decirnos más sobre la sexualidad de una persona que ningún otro aspecto de la mano.
LOS DEDOS
Al estudiar los dedos, es importante estudiar cada uno por sí mismo y como parte integral de la mano. Por otra parte, también hay que entender la relación de cada dedo con los demás. La importancia relativa de un dedo se puede determinar abriendo la mano por completo y manteniendo los dedos juntos. Si los dedos apuntan hacia uno concreto, ése será el dedo dominante de la mano, que nos dará la clave del carácter del individuo.
Antes de entrar a discutir las características de cada dedo, es importante familiarizarse con la apariencia de los dedos en general.
Flexibilidad: Igual que en el resto de la mano, la flexibilidad de los dedos ofrece importantes pistas sobre el carácter de la persona y su capacidad de adaptación. Lo ideal es que los dedos se arqueen suavemente hacia atrás, lo cual revela capacidad de adaptarse fácilmente a nuevas ideas y situaciones. Los dedos rígidos son indicio de una personalidad igualmente rígida, con tendencias conservadoras en lo social y lo sexual. Si la falange superior del dedo se curva hacia atrás, ello indica un fuerte talento creativo. Por ejemplo, si es la punta del dedo de Mercurio la que se curva hacia atrás, es señal de gran talento comunicativo.
Longitud y anchura: La longitud de los dedos debe considerarse en relación con la longitud de la palma. La proporción equilibrada se da cuando el dedo medio, o de Saturno, es igual de largo que la palma.
En términos generales, las personas con dedos cortos (figura 1.1) se basan más en sus instintos que en el análisis y los detalles. Son intuitivas, impulsivas e impacientes. En una relación, las personas con dedos cortos son capaces de entender rápidamente la esencia de un tema o problema, y de percibir los significados ocultos de una conversación. Excepto cuando sus dedos son nudosos, tienden a prescindir de los detalles y contemplan la vida en un plano general.
Los dedos largos (figura 1.2) indican cualidades opuestas: paciencia, amor al detalle y tendencia a analizar. Las personas con dedos largos son más introspectivas que las de dedos cortos, y pueden albergar rencores y resentimientos cuando se sienten menospreciadas, heridas o traicionadas.
Cuanto más gruesos y carnosos sean los dedos, mayor será la sensualidad de la persona. Una persona con dedos gruesos será amante de la buena comida, los ambientes lujosos, y por supuesto, el sexo en abundancia. Los dedos flacos y huesudos revelan, por lo general, una personalidad más intelectual y menos sensible, a menudo alejada de los placeres sensuales.

Nudillos: Los dedos lisos (figura 1.3), sin articulaciones abultadas, indican tendencia a ser intuitivo e impulsivo. Las personas con dedos lisos suelen tener dificultades para analizar un problema distinguiendo entre sus componentes, y se impacientan con los detalles. Sus decisiones se basan principalmente en corazonadas, y no en un examen cuidadoso de los datos. En sus relaciones, suelen dejarse llevar por sus sentimientos y les resulta fácil expresar ira, alegría o cariño.
Si los dedos son a la vez cortos y lisos, se acentúan la impulsividad, la impaciencia y la aversión a los detalles. Por el contrario, los dedos largos tienden a reforzar los aspectos intelectuales y analíticos de la personalidad. Estas personas tardan en tomar decisiones.
Los dedos nudosos que no se deban a la artritis (figura 1.4) revelan una persona con una potente mente analítica. Es raro que estas personas se dejen seducir por las apariencias, y tienden a ser cautas cuando inician nuevas relaciones con otros. También es posible que carezcan de espontaneidad y encuentren difícil comunicar sus sentimientos a los demás.

Las falanges: Los dedos índice, medio, anular y meñique están divididos en tres partes o falanges (figura 1.5). La falange superior es la del orden mental, la central es la del orden práctico, y a la falange inferior se la llama del orden material.
Si la falange superior es la más larga de las tres, es indicio de que las actividades mentales absorben gran parte de la atención de la persona. Una falange central larga indica que la nota principal -teniendo en cuenta el significado del dedo- es la acción. Si la falange del orden material es larga y gruesa, la persona estará más centrada en los aspectos materiales o sensuales de la vida. Recuérdese que la longitud y grosor relativos de las falanges pueden variar de un dedo a otro.
Antes de pasar a los dedos individuales, recapitularemos las cualidades básicas de los diversos tipos:


Muchas manos tienen combinaciones de estos tipos de dedos, y es preciso tener en cuenta las cualidades que gobiernan cada dedo, además de la forma básica del mismo. A continuación, consideremos los dedos uno por uno.
EL PULGAR
En lo referente a la sexualidad y las relaciones, el pulgar refleja la fuerza de nuestro ego y el nivel de energía y capacidad sexuales. El pulgar nos sirve para realizar multitud de tareas cotidianas, y por eso simboliza también nuestra capacidad de expresar ante el mundo esta energía y potencia.
El tamaño del pulgar es un índice del nivel básico de energía del individuo. Normalmente, la punta del pulgar debe llegar hasta la falange inferior del dedo índice o dedo de Júpiter. Un pulgar largo (figura 1.11) indica abundante energía sexual y una personalidad vigorosa. Suele pertenecer a personas ego céntricas y dominantes, a las que les gusta ser el centro de atracción. Las personas con el pulgar corto (figura 1.12) tienden a ser débiles de voluntad y no se distinguen por la fuerza de su carácter. Les falta vigor y confianza en sí mismos y tienden a dejarse dominar por sus parejas.

Sin embargo, antes de declarar que un pulgar es largo o corto, hay que fijarse en su inserción. Un pulgar de inserción baja, que pueda ponerse en ángulo de noventa grados (figura 1.13), revela una persona con confianza en sí misma, independiente y que acepta riesgos en la vida. Las personas con el pulgar insertado bajo tienden a ser poco convencionales y espontáneos en su manera de abordar el sexo y las relaciones. Cuanto más alto esté inserto el pulgar (figura 1.14), más reprimida será la persona en los aspectos emotivo y sexual. Tenderá a actitudes sexuales victorianas, con miedo a dejarse llevar y fluir con el ritmo de la vida. Sin embargo, es importante recordar que un pulgar de inserción alta puede estar modificado por otros aspectos de la mano, como una separación entre las líneas de la vida y de la cabeza en su comienzo, o una mano más flexible que firme. Cuando el pulgar se inserta en un ángulo de sesenta grados, hay un mayor equilibrio entre estos dos extremos. Aún puede existir un cierto grado de represión sexual y miedo a la experimentación, pero no tan agudo como en las personas con el pulgar muy alto.

El pulgar está dividido en tres partes, como se ve en la figura 1.15. La falange superior es la de la voluntad, y la inferior es la falange de la lógica. La tercera porción es el monte de Venus, que es un indicador primario de nuestra capacidad de amor y expresión sexual.
Una falange de la voluntad fuerte, redondeada, larga y ancha indica un carácter decidido, tenacidad y capacidad de traducir el pensamiento en acción. Cuando esta falange tiene forma cónica, la energía de la persona está más dispersa, y el individuo puede tener dificultades para afrontar con eficacia problemas que exijan persistencia y atención a largo plazo. Si esta falange es delgada o plana (vista de lado), la persona será tensa y nerviosa. Si la punta del pulgar es cuadrada, la persona tendrá una actitud práctica y racional ante sus relaciones; un pulgar de punta espatulada revela, por el contrario, un enfoque instintivo de las relaciones, basado más en los sentimientos afectivos y sexuales que en el análisis y el pensamiento racional. En general, las personas con pulgares espatulados son muy dinámicas y es interesante estar con ellas. A su alrededor “ocurren cosas”.
Algunas pocas personas tienen un pulgar con la falange de la voluntad deformada, con aspecto bulboso o achatado (figura 1.16). Tradicionalmente, los palmistas lo llaman “el pulgar del asesino”, y aunque normalmente no indica tendencias homicidas, suele ser señal de que el individuo tiende a reprimir su energía hasta un grado en el que pueden producirse explosiones repentinas de cólera. A este tipo de personas hay que tratarlas con tacto y sensibilidad. Si el pulgar achatado forma parte de una mano áspera y de piel rojiza, la persona puede volverse violenta y maltratar a su esposa o sus hijos. No obstante, antes de llegar a tales conclusiones hay que examinar toda la mano, pues puede haber influencias modificadoras.

La falange de la lógica revela nuestro grado de capacidad de razonamiento en una relación. Lo ideal es que sea igual de larga y fuerte que la falange de la voluntad, lo cual indica un equilibrio entre el pensamiento y la acción. Si esta falange es larga y gruesa, el ego ejercerá control sobre la acción, hasta el punto en que el exceso de razonamientos puede frenar por completo el movimiento. Esto se acentúa si la articulación del pulgar es abultada o nudosa. Cuando la falange de la lógica es “entallada” (figura 1.17), la persona tenderá más a seguir sus instintos que su lógica al tomar decisiones. Además, algunos palmistas creen que un “pulgar entallado” es señal de tacto en situaciones sociales o comerciales.
La flexibilidad del pulgar tiene también gran importancia. Un pulgar flexible (figura 1.18) se curva hacia atrás y revela versatilidad emocional y capacidad de adaptarse bien a otras personas en situaciones sociales. Las personas con pulgares flexibles pueden ser además muy generosas con sus seres amados, tanto en afecto como en cuestiones materiales. Si el pulgar es muy flexible (cuando se curva hacia atrás noventa grados o más), la persona puede ser generosa en exceso, dejando que otros la utilicen. También puede ser extravagante con el dinero, sobre todo si el resto de la mano es también muy flexible. Puede tener muy poca fuerza de voluntad y encontrar dificil mantenerse fiel en una relación.
Un pulgar moderadamente flexible sólo se dobla hacia atrás un poco y bajo presión. En sus relaciones, las personas con este tipo de pulgar se basan más en el sentido común que en el instinto. Aunque tengan una mentalidad abierta y se muestren dispuestas a adaptarse a otras personas, pueden también ser voluntariosas y tenaces cuando lo necesitan.

Los pulgares rígidos (figura 1.19) no se doblan hacia atrás ni apretando. Sus poseedores tienden a ser testarudos, prudentes y con dificultades para adaptarse a los gustos y aversiones de otras personas. A menos que el resto de la mano se curve un poco hacia atrás, serán rígidos, inflexibles y con tendencia a reprimir sus sentimientos. En el aspecto más positivo, las personas con pulgares rígidos suelen ser estables y responsables, y se puede confiar en ellas para casi cualquier cosa.
Los demás dedos tienen cada uno su nombre, que describe el tipo de energía que se canaliza a través suyo. Se trata de nombres de planetas, que a su vez aluden a dioses griegos y romanos. Representan aspectos de nuestro carácter simbolizados por estos seres mitológicos.
JUPITER
El dedo índice, o dedo de Júpiter, recibe su nombre de Júpiter o Zeus, rey de los dioses. Las cualidades esenciales de este dedo reflejan las cualidades vitales más llamativas: ambición, carisma, inspiración, capacidad de mando, magnanimidad. Lo ideal es que este dedo llegue hasta la mitad de la falange superior del dedo de Saturno y que sea igual de largo que el dedo de Apolo.
Si Júpiter es más largo que Apolo y sobrepasa el punto medio de la falange superior de Saturno, la persona es un líder natural, que tiende a tomar el mando en sus relaciones. Al mismo tiempo, un dedo de Júpiter largo y fuerte puede acentuar la tendencia a ser presuntuoso, dominante y controlador. Si influyen otros factores de la mano, puede darse una necesidad psicológica de conquistas sexuales. En general, existe un fuerte ego, con un gran nivel interno de confianza en uno mismo. Si el dedo de Júpiter es más corto que el de Apolo, faltará confianza en uno mismo, sobre todo si las líneas de la cabeza y de la vida se juntan.
Cuando Júpiter se curva hacia Saturno, se distorsionan las cualidades positivas del dedo, indicando tendencia a ser posesivo y celoso. Si la punta es puntiaguda, la persona tenderá a ser idealista en el amor; si la punta es cuadrada, presentará una actitud más pragmática ante el amor.
SATURNO
El dedo central recibe el nombre del dios Saturno, el Juez, y es el dedo del decoro, la responsabilidad y la introspección. En la mano, Saturno sirve de enlace entre los aspectos subconscientes de la personalidad, representados por Apolo y Mercurio, y las cualidades más activamente conscientes, representadas por el pulgar y el dedo de Júpiter.
Cuando el dedo de Saturno es recto, existe armonía entre la voluntad y la emoción, y equilibrio entre la tendencia a estar con otras personas y el deseo de permanecer solo. Cuando Saturno se curva ligeramente hacia Júpiter, la persona es básicamente espontánea y abierta, y le gusta estar en compañía de otros la mayor parte del tiempo. Una ligera curvatura hacia Apolo indica tendencia a la melancolía y preferencia por la soledad. Esto no debe interpretarse como una actitud antisocial: aunque la gente con este tipo de dedos necesita “espacio propio”, también disfruta con las situaciones sociales y la amistad. Una curvatura muy pronunciada hacia Apolo es indicio seguro de depresión crónica.
APOLO
El dedo anular, o de Apolo, recibe el nombre del dios de la fuerza y la autoexpresión. Rige la creatividad, el amor por el arte y la música, y la capacidad de comunicar a los demás nuestros pensamientos y sentimientos. Tal como decíamos antes, las longitudes de Apolo y Júpiter deben ser aproximadamente iguales, y lo ideal es que el dedo de Apolo llegue, como el de Júpiter, hasta la mitad de la falange superior de Saturno. Esto realzaría las mejores cualidades de Apolo e indicaría autoestima, confianza en sí mismo y la sensación de encajar bien en el mundo. Sin embargo, si el dedo de Apolo es más largo, disminuirá en igual medida la autoestima. En algunos casos, la persona será incapaz de defender su posición en una relación, dejándose dominar por su compañero. No obstante, esta tendencia puede estar modificada por un monte mayor de Marte muy firme, o por líneas de la cabeza y de la vida que no se juntan en su comienzo.
En general, las personas con un dedo de Apolo bien formado y fuerte son compañeros atractivos e interesantes. Tienen gusto para vestir y tienden a encajar bien en las situaciones sociales. Cuando Apolo es recto, el individuo será buen juez de los demás y sus relaciones tenderán a estar asentadas en la realidad. Sin embargo, cuando Apolo se curva hacia Saturno, la persona puede tender a sobreestimar a los demás y sufrir desilusiones cuando éstos no están a la altura de sus elevados criterios. Según algunos quirólogos, un dedo de Apolo que se curve mucho hacia Saturno (si no se debe a la artritis o a una lesión) es señal de personalidad jugadora y libertina.
Cuando la punta del dedo de Apolo es espatulada, aumenta la capacidad de comunicarse y relacionarse con los demás, sobre todo en grupos. Esto se acentúa si el dedo de Mercurio es largo.
MERCURIO
Mercurio era el mensajero de los dioses. Por esta razón el dedo meñique o de Mercurio rige la capacidad de comunicarse con otros, tanto en público como en las relaciones íntimas. Lo ideal es que este dedo llegue hasta la falange superior del dedo de Apolo. Cuanto más largo sea el dedo, mayor será la capacidad de relacionarse con los demás. Cuando este dedo es corto, su dueño puede tener dificultades para hacerse entender. En muchos casos, esto les impide establecer y mantener relaciones duraderas.
Un dedo de Mercurio recto indica honradez, fiabilidad y tal vez una cierta tendencia a la ingenuidad en los negocios y el amor. Una ligera curvatura hacia Apolo añade astucia y diplomacia, mientras que una curvatura fuerte hacia Apolo (que no esté causada por artritis o lesiones) indica tendencia a ser manipulador e incluso deshonesto en las relaciones. Cuando esta curvatura va acompañada por la curvatura de Júpiter hacia Saturno, existe la posibilidad de que el individuo no se detenga ante nada para obtener lo que quiere.
SEPARACION DE LOS DEDOS
Cuando los dedos se mantienen muy juntos al abrir la mano, el individuo tiende a tener miedo de la vida, fallándole confianza en sí mismo e independencia en las relaciones. Cuanto mayor sea la separación entre los dedos, más abierta, atrevida e independiente será la persona.
Cuando el dedo de Júpiter se separa del resto de la mano, aumentan la capacidad de mando y la confianza en uno mismo. Estas personas tienden a ponerse al frente de las situaciones y a tomar todas las decisiones en una relación. El palmista australiano Andrew Fitzherbert afirma que cuando el dedo de Júpiter es corto y está separado del de Saturno, la persona tiende a ocultar sus sentimientos de incompetencia e inseguridad atrayendo la atención en las situaciones sociales.
Una separación apreciable entre los dedos de Saturno y Apolo puede indicar una personalidad no convencional. En algunos casos, puede también revelar una personalidad dividida, cuya verdadera naturaleza es difícil de entender por los demás.
Si existe separación entre Apolo y Mercurio, la persona tendrá actitudes poco convencionales en cuanto a sexualidad y relaciones. Para confirmar o matizar estos rasgos hay que fijarse en otros aspectos de la mano.
UÑAS
Las uñas son muy útiles para determinar el carácter y el modo en que nos relacionamos con los demás. Las uñas largas, anchas y ligeramente redondeadas son señal de carácter abierto, mentalidad amplia y naturaleza no crítica. Las uñas largas y estrechas -cuando no están modi-ficadas por otros indicadores de la mano- indican sospecha, egoísmo y tendencia a mostrarse estricto y calculador en las relaciones. Las uñas cortas (que no estén mordidas) revelan una personalidad crítica, que no sólo se fija en los defectos que percibe en los demás, sino que suele ser también muy crítico consigo mismo. A menudo puede sabotear o frustrar su propio talento y rasgos positivos de carácter, que en realidad merecerían manifestarse y ser apreciados.
El color de las uñas es un buen indicador de la vitalidad sexual. Las personas con uñas rojizas tienden a tener fuertes impulsos sexuales y más capacidad para expresar esta pasión en términos puramente físicos. Sin embargo, también son propensas a estallidos de cólera, y necesitan encontrar salidas (aparte del sexo) para su exceso de energía.
Las uñas de color rosado brillante tienden a modificar este fuerte impulso sexual, siendo posible encontrar un equilibrio entre las manifestaciones físicas y las emotivas del amor y la pasión. Estas uñas revelan una buena circulación, calor corporal y un carácter abierto y afectuoso.
Las personas con uñas azuladas (sobre todo si no padecen de mala circulación) son más bien frías y reservadas, y tienen dificultad para expresar su afecto de manera física. Aunque pueden sentir pasión y fuertes sentimientos amorosos, suelen necesitar algún tiempo para confiarse con alguien en una relación. Las uñas pálidas -lo mismo que la piel pálida- indican poca vitalidad física y un mínimo impulso sexual, a menos que estén modificadas por otras características de la mano.
KLINGSOR
Fuentes:
* “Quirología sexual” de Nathaniel Altman, 1986






