OVNIS… ¿son peligrosos?
Varias veces ví en el cielo luces extrañas. ¿Habrá sido que fui testigo de OVNIS en Tucumán? Tal vez las luces tenían una explicación lógica, pero hay mucha gente que tuvo otra clase de encuentros, en los cuales nada los puede hacer cambiar de opinión. Para ellos el fenómeno OVNI es un hecho tan real como a veces tenebroso.
¿Representan un peligro de muerte? ¿Son los OVNIS peligrosos?
Ahora les presentaré 3 casos en los cuales estos encuentros no fueron amistosos para las víctimas.

No existe en el «fenómeno OVNI», una línea divisoria clara entre las formas propiamente agresivas o aquellos comportamientos de «respuesta» ante una acción violenta por parte del ser humano.
En buena parte de los sucesos OVNI, se ha podido comprobar que la agresión parte en principio de los testigos, como mecanismo de defensa ante un fenómeno fuera de lo habitual. La repentina aparición de unos «objetos luminosos» y la presencia de «seres» o «entidades», en muchas ocasiones, aterradoras por su aspecto monstruoso, despierta lógicamente, rechazo y temor a la par. Pudiera ser ésta la hipótesis por la cual, ante una actitud violenta, el «fenómeno OVNI», repele la agresión, utilizando medios contundentes pero inofensivos para los observadores: rayos luminosos paralizantes, gases que neutralizan, efectos desagradables, picores, etc…. Como comprobaremos, ésta respuesta no es tan inofensiva puesto que conocemos una sorprendente casuística en la cual los efectos producidos por la «respuesta OVNI» son fatalmente perjudiciales, llegando incluso, a producir una muerte en condiciones atroces.
De la razón y la causa por la cual los OVNIS hacen un uso «civilizado» de su poder ante la imprevisible reacción humana, no vamos a tratar, en principio porque sería pura especulación. Lo que destacaremos con especial énfasis, es que el comportamiento y desarrollo de una observación OVNI, en cualquiera de sus manifestaciones, entraña una actitud realmente sorprendente. La utilización de una aparente teatralidad parece evidente: nocturnidad, lugares apartados, horas intempestivas, abuso de una puesta en escena impresionante, etc… Debemos suponer que su comportamiento no resulta muy civilizado o coherente con referencia a nuestra propia civilización y sistema de valores, puesto que en la mayor parte de los casos de «encuentros con humanoides», ya por sí mismos, representan una agresión para el testigo.
La práctica desarrollada por la «manifestación OVNI» para mantener «bajo control» a los humanos observadores, varía ampliamente en sus efectos: influencias inmediatas, como miedo intenso, limitación de conciencia, sensaciones físicas varias, parálisis parcial o total. Estas últimas someten al testigo a una inmovilidad aterradora, mientras que se desarrolla ante sus ojos y su conciencia, un extravagante fenómeno. Debemos considerar del mismo modo otras secuelas de mayor duración: shock nervioso, estados febriles y delirantes, insomnio, amnesia, cólicos y síncopes prolongados, llegando incluso hasta la muerte.
Estas secuelas no son precisamente inofensivas por lo tanto, la manifestación primaria y comportamiento del «fenómeno OVNI», es con frecuencia «reactivamente agresiva», a pesar de que saluden con ánimo amistoso, nos digan que viene a salvar a la Humanidad o aporten sanos consejos a quienes les escuchan. Incluiremos dentro de la «agresión-OVNI», aquellos casos en los cuales los testigos han sido «abducidos», «raptados» o «introducidos amablemente” y con su voluntad anulada al interior de un OVNI. En este lugar, después de verse sometidos, en la más absoluta inmovilidad, a todo tipo de exploraciones y análisis, incluidas las biopsias de tejidos, o los «encuentros sexuales» con criaturas feminoides, los testigos han podido contemplar extraños compartimentos y estancias, utensilios incomprensibles, aparatos, maquinaria y pantallas de novelas de anticipación. Han sido tratados, aparentemente, con cortesía y disciplina, no les han proporcionado explicaciones o, en todo caso, fueron estas engañosas. Posteriormente, les abandonaron en cualquier lugar, en estado amnésico, aflorando con el tiempo sus recuerdos de un inconsciente traumatizado. Los «raptos» no siempre utilizan buenas formas: un «ser» o varios practican técnicas bruscas y primitivas, simplemente introducen por la fuerza y sin contemplaciones a unos asustados testigos que intentan huir de la forma que pueden. Teniendo en cuenta la ambigüedad de las interpretaciones sobre la «manifestación OVNI», distinguiremos aquellos comportamientos puramente agresivos, en los que los testigos han sufrido «ataques» con evidente intencionalidad de dañar, diferenciándolos de las hipótesis que señalan íntegramente a la misma «manifestación OVNI» como agresiva, puesto que no parece respetar el entorno social y psicológico de la Humanidad y vulnera impunemente los esquemas de nuestros conocimientos. Al mismo tiempo, su presencia nos es impuesta sin posibilidad de elección.
Otro tipo de «acción agresiva» por parte de los OVNIS, ha sido dirigida con efectos visiblemente destructores hacia medios rurales y urbanos. El entorno natural también ha padecido estragos devastadores: destrucción de inmuebles, quema de bosques, arrasamiento de cosechas y extinción de animales domésticos y salvajes. Las constancias de estas manifestaciones son presuntamente aleatorias y focalizadas en regiones muy determinadas, siendo por el momento desconocidas sus posibles implicancias en el desarrollo general del fenómeno. En otro orden, el caso que incluimos a continuación es una típica evidencia de comportamiento agresivo y reúne particularidades de especial rudeza. No es frecuente descubrir en los llamados «encuentros cercanos con ocupantes» una morfología tan anormal y repelente, que utiliza medios tan inusuales para sus propósitos de «rapto», sin mediar el posible alcance que hubiera tenido este suceso de lograr tan extrañas «criaturas» sus fines.
Una luz mortífera
El pueblo de Aracariguama en el distrito de Sáo Roque, estado de Sáo Paulo (Brasil), registró un martes de carnaval del mes de febrero de 1946, un misterioso fenómeno luminoso que traería trágicas consecuencias.
Joao Preste Filho, de cuaranta años, casado, agricultor y comerciante, hombre físicamente robusto y de excelente salud, fue principal y único protagonista-víctima.
Aracariguama era una pobre aldea sin luz eléctrica ni teléfono y bastante aislada. La zona se dedicaba al cultivo primitivo de cereales, que les proporcionaba a los habitantes una economía mínimamente de autoabastecimiento.
En aquella fecha el desafortunado Joao Prestes, había invitado a su amigo Salvador Dos Santos, a pescar a orillas del cercano río Tiete. Su mujer e hijos se marcharon para ver el carnaval, con el encargo de que dejaran una ventana de la casa entreabierta para que al regresar de la pesca, pudiera entrar.
Sobre las siete y media de la tarde, los dos amigos emprendieron el regreso. En una bifurcación de caminos se separaron dirigiéndose cada uno hacia su casa. Joao al llegar, se dirigió a una de las ventanas que su mujer había dejado entreabierta para que pudiera entrar. Cuando estaba a punto de realizarlo, desde el exterior, un silencioso «chorro de luz» le deslumbró, protegiéndose la cabeza y ojos con las manos. Cayó al suelo medio atontado aunque sin perder el conocimiento. Se levantó, y huyó al centro del pueblo pidiendo socorro. No apreció ningún efecto anormal en su persona, se podía mover con normalidad.
Una hora después del suceso, Joao totalmente aterrorizado, se presentó en casa de su hermana María. Entrecortadamente explicó lo que había sucedido en su casa. Su hermana avisó a los vecinos a quienes el testigo repetía constantemente lo ocurrido. Su cuerpo no presentaba ningún indicio de quemaduras ni anomalías, y su ropa, camisa de manga corta, pantalón arremangado, sin sombrero ni zapatos, no tenían ninguna señal. Instantes después, todos los vecinos pudieron contemplar una escena espantosa. La carne de ]oao Prestes Filho comenzó a adquirir un aspecto como si la hubieran cocido durante muchas horas en agua hirviendo. Empezó a desgajársele de los huesos, cayendo grandes jirones de carne y piel de la mandíbula, pecho, brazos, piernas y resto del cuerpo. Fragmentos de tejidos quedaban colgando en los tendones, que los asistentes horrorizados no se atrevieron a desprender. El infortunado agricultor, no parecía experimentar dolor alguno y sin embargo, se apreciaban al desnudo dientes y huesos.
La nariz y las orejas se le cayeron, todo su cuerpo era una sangrienta mutilación. Los ojos, dilatados de espanto. De su boca surgían sonidos inarticulados.

Los vecinos y parientes confundidos, recogieron los restos y el casi descompuesto cuerpo, cargándolo en un carro para conducirlo al hospital de Santa Case de Santana de Parnaiba. Prestes murió en el viaje sin poder llegar al hospital. Al hacerse el certificado de defunción, los médicos indicaron: «Muerte por quemaduras generalizadas», términos que de ninguna manera identificaban las terribles lesiones sufridas por Joao Prestes Filho. La policía, investigó, sin aportar ningún dato esclarecedor. En el exterior no fue descubierta ninguna huella ni vestidos que justificasen el origen de esta agresión.
En esta zona antes y después del suceso, ya habían sido observadas luces no identificadas. La información fue dada a conocer por el Profesor Felipe Machado Carrión, presidente del GGIOANI de Porto Alegre (Brasil).
Otro suceso de idénticas consecuencias, que conmocionó a la opinión pública colombiana y que naturalmente carece de explicación, tuvo lugar en la localidad de Anolaima, a unos 200 kilómetros de Bogotá y en una finca cercana.
El incidente de «Snippy»
En el rancho de Harry King, situado en el valle de San Luis (Colorado-USA), tuvo lugar un dramático suceso que provocó la muerte en condiciones de extrema crueldad de un caballo llamado «Snippy».
El 7 de septiembre de 1965, la señora Berle Lewis, notó que el caballo «Snippy» había desaparecido desde hacía algún tiempo. Pasaron varios días sin que éste diera señales de vida y decidieron iniciar la búsqueda.
A menos de un kilómetro del rancho descubrieron el cuerpo mutilado del animal; yacía al borde de un claro de la maleza. En su cuerpo apreciaron que desde sus cuartos delanteros hasta la cabeza, había desaparecido todo rastro de piel y carne, si bien el resto no tenía ninguna señal de daño. El cráneo y parte de las vértebras presentaban un color rosado, y la carne había sido cortada desde la base del cuello con una gran limpieza y suavidad, evidenciando la utilización de un instrumento extremadamente afilado. Lo más extraño es que en el cuerpo de «Snippy» no apareció ni rastro de sangre, en su defecto, encontraron una sustancia negra parecida al alquitrán bajo los huesos del pescuezo y cráneo.

Los dueños del rancho, realizaron una inspección por los alrededores. En torno al cadáver no había ninguna huella, pero en algunos lugares, la hierba parecía aplastada a unos pocos centímetros del suelo. A unos centenares de metros, descubrieron en el terreno marcas circulares y seis hoyos idénticos de cinco centímetros de ancho por diez de profundidad. Agnes King, la madre del propietario del rancho, dijo haber visto «un gran objeto extraño» sobrevolar la casa del rancho, la misma noche en que «Snippy» desapareció.
En aquellas fechas, en el estado de Colorado se produjo una «oleada» de avistamientos OVNI.
El cadáver de «Snippy” sometido al contador Geiger, registró elevadas dosis de radiación, que aumentaba al aproximarse a las marcas del terreno. Algunos especialistas que sometieron los restos del caballo a una detenida autopsia, confirmaron que las cavidades abdominales, cerebral y espinal se encontraban vacías, lo cual carece de explicación.
Los desconocidos experimentos a que fue sometido «Snippy» permanecen en el más puro misterio. Estas prácticas «carniceras» que para nosotros carecen de significado, forman parte del binomio «fenómeno OVNI-hostilidad animal».
El incidente de los protozoos gigantes
En la madrugada del 20 de diciembre de 1958, Hans Gustaffson y Stig Rydberg, fueron testigos de un horripilante «encuentro» con unas «criaturas» que pretendieron secuestrarlos. Este suceso tuvo tal repercusión, que informes detallados aparecieron en más de cincuenta periódicos de toda Europa. El Consejo de Defensa Sueco investigó el incidente en detalle figurando toda la información en sus archivos. Los dos testigos se dirigían desde Hoganas a Helsingborg. En la autopista había una espesa niebla y la velocidad del vehículo era forzosamente reducida. Llegaron a un claro del bosque que bordeaba la carretera y en aquel lugar una extraña luz llamó su atención. Detuvieron el vehículo aproximándose con ánimo de averiguar en qué consistía aquel curioso fenómeno. Un disco que parecía estar hecho de una luz brillante y que cambiaba de color, estaba posado sobre el suelo. Repentinamente varias «burbujas», un poco más oscuras que la niebla, de una tonalidad azulada, aparecieron saltando alrededor del «objeto». Los dos hombres fueron asaltados por aquellas «burbujas» gelatinosas, que les envolvieron atrayéndoles con fuerza hacia el «objeto».
Un pestilente olor, imposible de identificar, angustiaba aún más a Hans y Stig. Las «entidades» parecían poseer una gran fuerza de succión. En una ocasión Stig Rydberg, hundió su brazo hasta el codo en una de las «burbujas». Parecían saber cual iba a ser la reacción de los dos testigos, esquivando con antelación todos sus intentos de huida. No obstante, los esfuerzos para introducirles en el «objeto» resultaron infructuosos.
Stig después de dura pelea logró zafarse de aquellas «masas» que le succionaban, huyendo a toda prisa hacia el coche. Dos burbujas» le persiguieron. Stig una vez en el interior del automóvil tocó frenéticamente el claxon en un intento de pedir ayuda. Un estridente bocinazo pareció asustar a aquellas «criaturas» y el efecto fue inmediato. Hans que desesperadamente se agarraba a unos postes de alumbrado, fue liberado de aquella atenazante succión. Todas las «criaturas» con gran rapidez, se introdujeron en el «objeto» que despegó hacia el cielo con una luz brillante y emitiendo un silbido de gran intensidad.
Los testigos acordaron no dar a conocer este suceso porque nadie les iba a creer. Durante tres días, aquel espantoso hedor impregnó sus cuerpos acompañado de un malestar muy agudo. Desesperados acudieron a un médico que no encontró nada anormal. Poco después los testigos decidieron hacer pública aquella inusitada experiencia. Una comisión compuesta por oficiales del Consejo de Defensa Sueco, psicólogos, médicos y policías sometieron durante doce horas a Stig y Hans a un arduo interrogatorio. No se produjo contradicción entre las declaraciones de los dos testigos.
Los investigadores pertenecientes a la comisión oficial, efectuaron con los testigos una reconstrucción en el lugar de los hechos, encontrando huellas de un trípode en la zona donde supuestamente se situó el «objeto».
Es doblemente significativo este suceso puesto que presenta características poco habituales en la manifestación «OVNI-Ocupante». La presencia de «seres» cuya apariencia no se corresponde con la típica morfología observada en los aterrizajes, es una de las particularidades más destacables: extrañas «burbujas» de aspecto gelatinoso y consistencia plástica que no guardan una estructura definida y utilizan una fuerza de succión poco observada en los encuentros con «ocupantes», dirigida en apariencia al rapto de los testigos. En este mismo fenómeno encontramos uno de los pocos intentos de agresión-secuestro dirigido por «seres» cuyo aspecto no es humano. No es posible determinar de una forma definitiva, hasta qué punto estas «entidades» realmente pretendían raptar a los dos testigos o sus intenciones eran la formación de un señuelo que determine una información.
Las agresiones debidas al «fenómeno OVNI», no siempre parten de «ocupantes» o «humanoides», en determinados casos son los mismos «objetos» los causantes de daños producidos en los testigos, a veces con intención alevosa.
Hipótesis de la tecnología empleada
El «fenómeno OVNI», expone una amplia gama de efectos que tienen distinta repercusión en organismos de personas y animales. La utilización de estos efectos queda señalada por las diferentes secuelas y daños que han sido comprobados. Los haces y rayos luminosos de distintos colores, vapores y gases, radiaciones, inonizaciones y ondas de diversas frecuencias, son algunos de los medios causantes de los síntomas presentes en los casos de agresión. Algunos estudios estadísticos distinguen un esquema sintomatológico basado en la coloración de los «rayos» o «haces» emitidos por la «manifestación OVNI», ya se trate de «objetos» u «ocupantes».
Blancos y amarillos.- Producen en los seres vivos: perturbaciones de la visión, náuseas, quemaduras ligeras o amnesia, etc. …
Azules o violetas.- Parálisis, manchas en la epidermis> pérdida del cabello, dolores en los miembros, etc …
Rojos.- Quemaduras de primero, segundo y tercer grado, dolores diversos.
Verdes.- Manchas, náuseas, quemaduras graves, alopecia y muerte por leucemia.
Naranjas.- Parálisis, eritemas, prurito, etc. La casuística OVNI, señala la abundante utilización de estas técnicas, cuyo carácter puede precisarse de inducido y no aleatorio.
En algunas observaciones se ha podido precisar que testigos, viendo el mismo fenómeno, no sufrieron similares efectos físicos violentos. Los efectos físicos dentro de nuestro conocimiento que pudieran provocar las secuelas somáticas y psicológicas detectadas en los casos de agresión OVNI son los siguientes:
Hipótesis de radiaciones electromagnéticas. Los efectos conocidos por radiaciones luminosas sobre la fisiología humana coinciden en muchos casos con el denominado fenómeno del «haz luminoso» que generalmente se produce en los casos de agresión.
Dentro de este apartado, la «luz coherente» (láser), desde unos pocos m W hasta decenas de MW, genera en los organismos quemaduras más o menos graves, lesiones oculares y alteraciones metabólicas.
Las ondas de alta frecuencia de 300 a 200.000 MHz, transmiten sensaciones de calor, quemaduras, alteraciones óseas y lesiones intestinales graves.
Podemos pensar que utilizan rayos visibles al ojo humano asociados con ondas no visibles (rayos «X», gamma, etc … ).
Hipótesis de radiaciones ionizantes.- Rayos «X», rayos gamma, alfa o Beta, protones, neutrones y otros tipos de radiación. Inducen calor, vómitos, quemaduras, alteraciones sanguíneas, cáncer, mutaciones y muerte. Algunos de estos efectos pueden aparecer con una dósis inferior a 100 Rad.
Hipótesis por absorción de radioactividad. Alteraciones óseas, tumores malignos, anemia perniciosa y leucemia. Volvemos a destacar que pueden unirse distintas «emisiones» que provoquen un cúmulo de efectos. Hipótesis de Infrasonidos y Ultrasonidos. Provocan náuseas, cefaleas, hipertensión, hemorragias internas, sensaciones de calor, alteraciones metabólicas y reacciones diversas principalmente en animales.
Hipótesis de Inducción Psíquica.- Que manifiesta catalepsia rígida, acción sobre el sistema vegetativo, efectos sobre la percepción, amnesia y fenómenos psíquicos. Existen observaciones en las que éstos efectos pudieran haber sido utilizados mediante técnicas luminoinductivas de estímulo externo (luces par¬padeantes de diversos colores, sonidos zumbantes y monótonos, etc). Factores hipnóticos asociados a un encuentro OVNI: miedo, fijación y fascinación, sopor, etc …
Algunas conclusiones a los fenómenos de hostilidad-agresión
KLINGSOR
Fuentes:
* Enciclopedia Gráfica de LOS TEMAS OCULTOS - ed. NUEVA LENTE -1988







2008-08-20 at 7.56 pm
hola chicos todo bien???
ta buena la pagina!!!!!
me paso
pasen por el mio porfas